¿Qué es la hidrocefalia? (En lenguaje sencillo)
El cerebro produce cada día una cierta cantidad de líquido claro; este líquido circula por los espacios dentro y alrededor del cerebro y luego se reabsorbe en la sangre. Cuando se altera el equilibrio entre la producción y la absorción, o el flujo del líquido se bloquea en algún punto, estos espacios se ensanchan y pueden comprimir el cerebro; eso es lo que significa la hidrocefalia. Tiene distintas formas, como el tipo obstructivo en el que hay un obstáculo al flujo del líquido, el tipo comunicante en el que el flujo es libre pero la absorción está alterada, y la hidrocefalia de presión normal que se ve sobre todo en el anciano. La «hidrocefalia» no es una conclusión en sí misma, sino un punto de partida que exige que un médico investigue de qué tipo se trata.
¿Qué síntomas puede causar? (Del lactante al anciano)
Los síntomas varían con la edad. En lactantes cuya fontanela aún no se ha cerrado pueden verse un aumento rápido del tamaño de la cabeza, una fontanela abombada, vómitos, irritabilidad y desviación de los ojos hacia abajo. En niños mayores y adultos destacan una cefalea especialmente notable por la mañana que puede acompañarse de vómitos, visión borrosa o doble, problemas de equilibrio y de la marcha, y somnolencia. En el anciano, la hidrocefalia de presión normal puede aparecer como la tríada: dificultad para caminar (los pies parecen pegados al suelo), incontinencia urinaria y olvidos. Muchos de estos síntomas también pueden deberse a otras causas más comunes; lo que importa es que los síntomas sean persistentes y empeoren de forma progresiva.
¿Cuándo acudir al médico? Señales de alarma urgentes
Busque atención médica sin demora en las siguientes situaciones: en lactantes, un aumento anormalmente rápido del tamaño de la cabeza, vómitos persistentes, somnolencia excesiva o dificultad para alimentarse; a cualquier edad, una cefalea intensa que empeora de forma progresiva, vómitos repetidos, una alteración visual súbita, un deterioro marcado del equilibrio, confusión o dificultad para despertarse. Estos síntomas pueden indicar una presión elevada dentro del cerebro y requieren una evaluación rápida. Si un familiar anciano tiene un deterioro rápido de la marcha, caídas frecuentes y olvidos, es sensato consultar a un médico en lugar de atribuirlo simplemente a «la edad».
¿Cómo se diagnostica? (Información general)
La evaluación comienza con la historia clínica y una exploración neurológica. Las pruebas de imagen son el centro del diagnóstico: una RM o TC del cerebro sirve para mostrar si los espacios del cerebro están dilatados; en algunos casos pueden hacerse RM especiales para examinar el flujo del líquido. En el anciano, ante sospecha de hidrocefalia de presión normal, el médico puede planificar ciertas pruebas adicionales que ayudan a predecir si los síntomas mejorarían con tratamiento. Un médico decide qué prueba se necesita y qué significan los resultados; una sola imagen no explica todo el cuadro por sí sola.
Un repaso a las opciones de tratamiento
En la hidrocefalia, el tratamiento depende del tipo y de la persona; ningún método único sirve para todos. En algunos casos se usa un sistema permanente (una derivación) que desvía el exceso de líquido a otra parte del cuerpo, mientras que en algunos tipos obstructivos adecuados puede destacar un método endoscópico que abre un pequeño paso dentro del cerebro; en algunas situaciones leves o inciertas el médico puede preferir la observación (el seguimiento). Es importante que la hidrocefalia de presión normal en el anciano pueda ser tratable, porque a veces puede confundirse con una demencia. La decisión sobre qué método conviene a cada persona corresponde por completo al médico y se toma según el tipo de hidrocefalia y la edad y el estado general de la persona. La información aquí ofrece un marco general; la decisión específica para usted la toma el médico que lo examina.
Mitos e ideas erróneas
Una idea errónea común es la de que «la acumulación de líquido en el cerebro siempre es mortal o lleva con certeza a una discapacidad intelectual»; en realidad, con un diagnóstico temprano y un manejo adecuado muchas personas vuelven a la escuela, al trabajo y a la vida diaria. Otra es atribuir la dificultad para caminar y los olvidos de una persona mayor a «simplemente la edad»; este cuadro a veces puede ser una hidrocefalia tratable. La creencia de que «si se coloca una derivación la persona ya no podrá hacer nada» tampoco suele reflejar la realidad. La información precisa reduce la ansiedad; si tiene dudas, consulte a su médico en lugar de a los comentarios en internet.