¿Qué es una hernia discal? (En lenguaje sencillo)
Entre nuestras vértebras hay discos que actúan como cojines. Se habla de hernia discal cuando la parte blanda interna de uno de estos discos sobresale hacia fuera y comprime un nervio cercano. Es más frecuente en los niveles bajos de la espalda y puede causar dolor irradiado a la espalda, la nalga o la pierna (ciática), entumecimiento o debilidad. Un punto importante: muchas personas sin ningún síntoma también muestran una protrusión discal en las imágenes; es decir, la palabra «hernia» en un informe no significa por sí sola que haya un problema. Lo que de verdad importa es la concordancia entre los síntomas de la persona y los hallazgos, y eso lo evalúa un médico.
¿Qué síntomas puede causar?
El síntoma más frecuente es un dolor irradiado a la espalda o a la pierna; este dolor a veces puede aumentar al toser, estornudar o estar sentado. También pueden aparecer entumecimiento, hormigueo y pérdida de fuerza en la pierna o el pie. Los síntomas de una hernia discal varían de una persona a otra y a menudo ceden solos en pocas semanas. Conviene recordar que no todo dolor de espalda es una hernia; un esfuerzo muscular, una mala postura y muchas otras causas comunes también pueden causar dolor de espalda. Lo que importa es la intensidad y la persistencia del síntoma y la presencia o ausencia de las señales de urgencia descritas abajo.
¿Cuándo acudir al médico? Señales de alarma urgentes
Algunos síntomas requieren evaluación sin demora. La pérdida del control de la vejiga o el intestino, el entumecimiento alrededor del periné y la cara interna de los muslos, y una debilidad grave de rápida progresión en ambas piernas pueden ser señal de una urgencia (síndrome de cola de caballo) y exigen acudir a atención médica sin demora. El dolor de espalda acompañado de fiebre, el dolor tras una caída o accidente grave, los antecedentes de cáncer o una pérdida de peso inexplicable son también señales de alarma que no deben ignorarse. Ante estos síntomas, es correcto acudir a un médico lo antes posible.
¿Cómo se diagnostica? (Información general)
La evaluación suele comenzar con una historia clínica detallada y una exploración; el médico comprueba la fuerza, la sensibilidad y los reflejos en la pierna. Cuando se necesita imagen, lo más habitual es preferir una resonancia lumbar; en algunos casos también pueden solicitarse una radiografía o una TC. Sin embargo, la imagen no decide por sí sola: lo que importa es que el hallazgo de la imagen concuerde con los síntomas y la exploración de la persona. Un médico decide qué prueba se necesita; una sola imagen o informe encontrado en internet no establece un diagnóstico.
Un repaso a las opciones de tratamiento
En una hernia discal la cirugía no siempre es necesaria; al contrario, la gran mayoría de las personas se recuperan sin cirugía. El primer enfoque suele ser reposo relativo, medicación para aliviar el dolor, fisioterapia iniciada en el momento adecuado y ejercicio; en algunas situaciones puede considerarse una infiltración. La cirugía se plantea ante un dolor persistente de la pierna que no cede pese a un tratamiento adecuado, ante una pérdida de fuerza progresiva, o ante las señales de urgencia descritas arriba. Cuando se necesita cirugía hay distintos métodos, y la decisión sobre qué método conviene a cada persona corresponde por completo al médico; no es cierto que «el método más nuevo sea el mejor para todos». La información aquí ofrece un marco general; la decisión específica para usted la toma el médico que lo examina.
Mitos e ideas erróneas
Una de las ideas erróneas más comunes es la creencia de que «si tienes una hernia discal hay que operar»; en realidad, la mayoría de las personas se recuperan sin cirugía. Otra es la idea de que «todo dolor de espalda es una hernia»; la mayoría del dolor de espalda se debe a causas distintas de una hernia. Creencias como «si una hernia aparece en la resonancia es seguro que es peligrosa» o «si me opero no podré volver a agacharme ni caminar» a menudo no reflejan la realidad. Decir «una hernia discal nunca se cura» también es falso; muchas hernias se reducen con el tiempo o dejan de causar síntomas. La información precisa reduce la ansiedad; si tiene dudas, consulte a su médico en lugar de a los comentarios en internet.